
El profundo sentimiento de inferioridad que agobia al peruano hace que entre nosotros mismos nos cerremos las puertas. La negaciòn de la raza o del no tener un apellido importante nos limita y no nos permite sentirnos orgullosos de la herencia y del legado cultural. De lo que en realidad esconde la frase "SOY PERUANO".
Ser peruano quiere decir muchas cosas màs que un ceviche, una plato tìpico o una canciòn folklòrica. querramos o no, como dice la canciòn "QUIEN NO TIENE INGA, TIENE DE MANDINGA".
Quien no ha escuchado alguna vez que a un conocido no lo han dejado entrar a un local o que lo han mirado con cara de pocos amigos por el color de su piel o su actuendo. Esto lamentablemente sucede en todo el mundo y a cada rato, pero entre nosotros mismos, es el colmo. Que podemos pretender entonces de cuando salimos del paìs si entre nosotros mismos nos decimos "NOS RESERVAMOS EL DERECHO DE ADMISION".


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